
El Evangelio es nuestro Señor Jesucristo
Vida Cristiana
Autor: Dr. Amilcar López
Fecha: 23 Octubre 2026
Descripción
Texto bíblico: "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor" (2 Corintios 3:18).
La gracia de Dios nos llama a vivir una vida centrada en Él y no en nosotros mismos. Sin embargo, debido a nuestra naturaleza caída, tendemos a ser profundamente antropocéntricos. Comenzamos contemplando la gloria de Dios, su majestad y su grandeza, pero rápidamente desviamos nuestra atención hacia nosotros mismos: nuestros planes, preocupaciones, responsabilidades y deseos. Sin darnos cuenta, dejamos de mirar a Dios para concentrarnos en nuestro propio corazón.
¿Qué nos enseña 2 Corintios 3:18? Este pasaje contiene una de las verdades más profundas acerca de la vida cristiana. El apóstol Pablo nos muestra que, al contemplar la gloria del Señor, somos transformados progresivamente a su imagen.
En primer lugar, aprendemos que la santificación es un proceso continuo. Pablo afirma que somos transformados "de gloria en gloria", indicando que el crecimiento espiritual ocurre gradualmente a medida que avanzamos en nuestra comunión con Cristo.
En segundo lugar, esta transformación es obra del Espíritu Santo. No se trata de una mejora moral producida por el esfuerzo humano, sino de una obra sobrenatural realizada por Dios en aquellos que fijan sus ojos en Cristo.
En tercer lugar, el propósito de la transformación es que lleguemos a parecernos cada vez más a nuestro Salvador. Por esta razón Pablo afirmó lo siguiente: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20).
La vida cristiana consiste, en esencia, en conocer más a Cristo, amar más a Cristo y reflejar más a Cristo.
El Señor Jesucristo
¿Quién es este glorioso Salvador al que contemplamos? ¿Quién es aquel en cuya imagen el Espíritu Santo nos transforma? ¿Cómo describir a aquel cuya gloria excede toda descripción humana?
Las Escrituras nos presentan a Jesucristo como:
El Autor y Consumador de nuestra fe.
El Altísimo.
El Rey que vendrá nuevamente en gloria sobre las nubes.
El Juez justo.
La Vara de justicia.
El Renuevo de Jehová.
El cumplimiento de todas las profecías mesiánicas.
El Santo y Justo de Israel.
El Majestuoso.
El Todopoderoso.
Dios hecho hombre.
El Pan de vida.
El Manantial de agua viva.
La Puerta de las ovejas.
El Soberano de los cielos y de la tierra.
El Creador de todas las cosas.
La Fuente de toda gracia.
La Resurrección y la Vida.
Faltarían palabras para describir plenamente su gloria. Como dice la Escritura, ahora vemos "por espejo, oscuramente"; pero llegará el día en que le veremos cara a cara, tal como Él es.
Por ello debemos preguntarnos:
¿Lo conoces verdaderamente?
¿Lo amas con todo tu corazón?
¿Lo adoras como tu Señor y Salvador?
¿Es Él tu tesoro supremo?
¿Qué lugar ocupa Cristo en tu vida?
¿Qué está haciendo Él en ti y por medio de ti?
Cristo es el Sol de justicia y la persona más gloriosa del universo. La pregunta fundamental es: ¿dónde está Él en tu vida?
Porque cuando Cristo ocupa el lugar que le corresponde y está delante de nosotros, las sombras de la vida no desaparecen necesariamente. Las pruebas continúan existiendo. Los problemas siguen siendo reales. Sin embargo, ya no dominan nuestra perspectiva, porque nuestra mirada está puesta en Aquel que gobierna sobre todas las cosas.
Conclusión
Jesucristo es la persona más gloriosa del universo. Él nos compró con su preciosa sangre y le pertenecemos para siempre. Nuestra vida está segura en sus manos y nada escapa a su perfecto cuidado.
Quizá hoy tengas delante de ti una gran sombra: una aflicción, una incertidumbre, una pérdida o un obstáculo que parece imposible de superar. Si es así, dirige tu mirada a Cristo. Mira a Aquel que creó todas las cosas, que te amó desde antes de la fundación del mundo y que continúa sosteniéndote con su gracia.
Contempla su gloria. Descansa en su amor. Confía en su soberanía.
Y recuerda que, mientras tus ojos permanezcan puestos en Él, el Espíritu Santo continuará transformándote a su imagen, de gloria en gloria.
Mira a Cristo, el Autor y Consumador de la fe.
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El pastor Amílcar López es fundador de la Facultad de Estudios Ministeriales (FEM), así como fundador y director de Publicaciones Tulip. Es licenciado en Pedagogía por la Universidad Tamaulipeca, licenciado en Teología por el Seminario Dr. Juan R. Kempers y doctor en Divinidades por el Edinburgh Theological Seminary.
A lo largo de su ministerio, ha servido al Señor mediante la predicación, la enseñanza y la impartición de conferencias en diversos contextos eclesiásticos y educativos. También ha desarrollado una labor como escritor; su libro más reciente es Teología Sistemática para niños y no tan niños.